VIOLENCE IS NOT THE KEY

Creado por un Médico Interno Residente para poder desahogarse, a veces en clave de humor y a veces con un tono de desesperación, del Sistema Sanitario y de su vida en general.
Creado por la persona, que aparte de ser MIR, tiene otras inquietudes...


lunes

CEREBRO O CORAZÓN

Llevo un tiempo pensando que me gustaría encontrar el botón de apagado de la parte de mi cerebro que me arrastra a la aventura. No sé cuándo ni cómo se encendió, y ahora no consigo encontrar la clavija del OFF. O al menos me gustaría apagar entonces la parte cobarde de mi cerebro. La que me ataca justo cuando me voy a dormir.
¿Serán complementarias?
Porque en estado de plena consciencia mi cerebro aventurero, el inquieto, me mantiene ocupada con pensamientos de planes, de viajes, de opciones, de libertad... Y cuando llega el momento de acostarme, justo antes de entrar en el modo inconsciente absoluto, es como si esa parte se pusiera en standby y la parte cobardica se despertara. Entonces se me agarra una bola en el estómago y me atacan los miedos, las dudas, los arrepentimientos, los conformismos y los convencionalismos. Así qué... ¿ambas soy yo? ¿puedo desconectar alguno del todo?
Que si escojo el camino de la aventura, lo apoye con todas sus consencuencias. Y si no, que gobierne el conformismo y me pueda hacer feliz con lo de siempre sin plantearme ni un segundo si no lo sería más con otra cosa distinta. 
¿Va a ser así siempre?
¡Ay, que miedo volver a Sevilla! ¡Qué pánico rodearme de nuevo de lo de siempre (que no de los de siempre, a algunos de esos los adoro) y que lo de siempre me contagie con sus propios miedos. Yo, con miedo a estancarme, y mi alrededor aterrado ante lo desconocido. La mala energía es contagiosa, y el miedo es el sentimiento negativo más contagioso de todos.
¿Podrá mi cerebro inquieto mantenerme arriba cuando el cerebro cobarde se nutra de tantos miedos ajenos? ¿Volveré a caer en la debacle de aguantarlo todo por intentar conseguir un sitio que ni siquiera sé si quiero para mi?
No tengo cargas familiares (por cierto, qué feo llamarlo así, parece que fuera una condena más que algo que se escoge por amor) ni hipotecas, ni un apego excesivo a la ciudad (yo no quiero a la ciudad, quiero a la gente que me rodea, y esos no van a estar en el mismo sitio siempre... y si lo están, y somos realmente amigos, lo estarán para mí). 
Así que, ¿seré capaz de ser fuerte y tomar, llegado el momento, una decisión consecuente con la persona que soy (y la que realmente quiero ser)? 
La imagen, de Alberto Montt, que siempre encuentra la imagen que define lo que en algún momento pienso...

domingo

LO QUE ME GUSTA DE NYC

Lo que antes me asustaba, ahora me encanta. Me encanta poder ir sola a cualquier parte. Comer sola en un restaurante (thailandés, japonés, italiano, vegetariano) mientras leo mi libro (Juego de Tronos). Tomarme un cafelito tranquilita en una cafetería preciosa, con muchos ventanales a la calle. Sentarme en la barra de un bar mientras espero a un amigo, y entablar conversación con el que se te ponga al lado, que también está esperando a alguien, o simplemente ha salido a darse un respiro por gusto. 

Por otra parte me encanta que, en cualquier bar de esta ciudad, aunque sea el más cutre y sombrío del mundo... HAY PAPEL HIGIÉNICO Y JABÓN DE MANOS!!! Jo, que digo yo que hay que ver el trabajico que nos cuesta en España ir al baño. De hecho, debemos ser los únicos que no tenemos esa opción, porque aquí ya me han comentado lo de nuestra costumbre ancestral de llevar pañuelitos en el bolso...

No me gusta la Sanidad Privada, porque impide el correcto desarrollo de la medicina cuando ésta es absolutamente necesaria, pero evita las consultas estúpidas y los medicamentes sin sentido.

La gente no está gorda, no come basuras y no cumple para nada el concepto norteamericano de obesos made in fast-food. Los neoyorkinos son orgánicos, con 0% grasas trans y hacen yoga. 

No hay modas. No hay que ponerse algo en especial. Todo vale. Así que nunca tienes la sensación de que todo el mundo va igual (cosa que ya odiaba bastante en España, que llevamos todas las mismas ropas de las mismas tiendas con prácticamente los mismos complementos). Y no son horteras (en todos sitios cuecen habas, claro), son individualistas en el estilo. Y eso mola. Así que puedes peinarte como quieras y ponerte lo que tengas en el armario, independientemente de la temporada. ¡No al rebaño de Zara!

Hay dos New Yorks, el de la serie Sexo en NY (Midtown, Uptown y Meatpacking District), donde hay que ser fashion, llevar tacones imposibles, estar en listas de invitados y beber cocktails de 20$... O mi NY!!! El NY de la libertad, del hippie y del pijo, de la cerveza y el chupito a 5$, de los conciertos desconocidos y los bares oscuritos, de salir arregladísima o con lo primero que te pusiste para comprar el pan esa mañana (quien dice pan, dice pizza). El NY del East Village, del Lower East Side, de Brooklyn...
Y lo que más me gusta de NY, con absoluta diferencia, son mis amigos, mi increíble grupo mestizo... Pero a ellos les dedicaré una entrada propia (y bilingüe).