No es que lo usara demasiado... ni siquiera lo sentía como algo propio... pero estaba ahí cuando lo necesitaba... Íbamos juntos a mi tierra, juntos hemos muerto de calor por Sevilla al darme cuenta de que su aire acondicionado tenía una "fístula" y todo lo que se le daba lo perdía, juntos hemos ido a Córdoba a meternos por caminujos para hacer un retiro médico no espiritual, juntos dimos mis primeros roces y juntos tuvimos el primer encontronazo con una columna (maldita columna movediza). Y ahora me siento muy triste al pensar en cómo lo abandoné.