5 años de especialidad que se han pasado volando, sin apenas darme cuenta. Cómo entré en el Hospital sin tener ni idea de Medicina (6 años estudiando para no ser capaz de ver de primeras que 1+1 son 2) y cómo miro ahora a los residentes pequeños dando por hecho que ellos saben lo mismo o más que yo.
Qué suerte he tenido de rodearme de algunos compañeros absolutamente magníficos que empezaron siendo como yo residentes anónimos, para acabar siendo amigos y convivientes.
Qué decepción al descubrir que la medicina no es actualmente lo que yo me imaginaba, y que si te dejas absorber por la vorágine de burocracia y politiqueo puedes olvidar fácilmente que tú te metiste en esto por la ciencia y por atender a los pacientes. Qué de pacientes he visto en estos 5 años, algunos a los que he ayudado y otros tantos que me han ayudado a mi.
Qué pena de algunos jefes que han convertido su Servicio en su feudo personal, y que la idiosincrasia andaluza no permite que cualquiera entre en el cortijo. Qué de profesionales de la cabeza a los pies, maltratados y desterrados por el mero hecho de ser diferentes y pensar por sí mismos.
Qué alegría de buenos adjuntos que no confunden docencia con esclavitud, y que sacan un rato para explicar lo que saben (que ellos consideran que es poco, cuando su conocimiento es más amplio que las miras del resto de mediocres que los rodean). Qué suerte infinita haber podido conocerlos y aprender de ellos qué clase de médico quiero ser.
Qué de cariño recibido por compañeros a los que podría haber resultado indiferente, y qué indiferencia (o incluso desprecio) de aquellos que debían haber sido más cercanos.
Hoy todo da igual, porque de los malos he aprendido a alejarme (y no nos engañemos, ellos siempre me han mantenido lejos, aunque lo suficientemente cerca para que me alcanzaran los puñales envenenados que lanzan) y suponen tan poquito...
Hoy todo da igual, porque si pienso en estos 5 años, sólo veo lo bueno que muchos me habéis aportado.
Se acaba la especialidad, y tengo miedo de no estar preparada para ser la doctora que quiero ser. Pánico al saber que tendré que volar sola de ahora en adelante, y que no podré plantarme en el despacho de mi especialista favorito cuando dude acerca de un caso...
Pero esperanzada, porque creo que, si algo he aprendido en estos 5 años, es a pensar, a recapacitar y a ser yo misma. Y ESO OS LO DEBO A VOSOTROS, a aquellos que servís de ejemplo de lo que quiero ser, y porqué no, a todos los demás que me recordais lo que no quiero ser.








